Friday, May 24, 2019

Notas sobre regulación de los servicios públicos- Que pasa con la depreciación?


Notas sobre regulación de los servicios públicos
¿Y QUE PASA CON LA DEPRECIACIÓN?
Diego Fernández[1]
aguayaseo@hotmail.com
INTRODUCCIÓN
Las personas normalmente llamamos gasto todo pago que realizamos. Si se le pregunta a una persona cualquiera cuál es su gasto en un año, seguramente sumara todos los pagos que ha realizado en el período para dar la respuesta, incluyendo en esa cuenta la salida de recursos para sus compras, arriendos, viajes, comidas, reparaciones de vivienda, del auto, etc. etc. Si en ese período la persona compró un activo de mucho valor, por ejemplo, un auto, dirá “pero en este año tuve que pagar $xxx por el auto”, dando a entender que es un gasto extraordinario. Igualmente, si en ese año compró una casa, con ayuda de un crédito, incluirá como gasto su aporte (cuota inicial) aclarando que en este año tuve que pagar $xxx para la cuota inicial de mi casa”.  Por su parte, si la vivienda la adquirió hace varios años y viene pagando el crédito para esa casa, incluirá las cuotas pagadas mensualmente al banco, las cuales incluyen intereses, repago del crédito y seguros.

Sin embargo, a ninguna persona se le ocurriría incluir en la estimación de su gasto anual la pérdida de valor (depreciación) de sus muebles, su vivienda o su auto.

Las empresas, que tienen la obligación de llevar contabilidad, (e incluso las personas que llevan contabilidad) informan sobre sus gastos en una forma un poco diferente que las personas comunes, utilizando dos reportes o estados financiero diferentes[2]:

A)      Estado de Resultados
B)      Flujo de Efectivo

Estos estados también registran los ingresos (y también en forma diferente a las personas) pero en este documento nos vamos a concentrar en el registro de gastos.

El Estado de Resultados

El Estado de Resultados, (anteriormente denominado Estado de Ingresos y Gastos) es el principal estado financiero para conocer los movimientos financieros y el resultado logrado por una empresa, por su actividad principal, en el año. Este es principal reporte para los socios, accionistas y analistas financieros y es el mismo que deben utilizar las empresas para calcular sus impuestos anuales y por tanto sobre el cual tienen sus ojos las entidades tributarias.
Es claro que la empresa, para realizar sus actividades, deben comprar insumos, pagar salarios (tanto de personal de producción como de personal de administración), pagar servicios públicos, arriendos, comprar papelería, etc.  

Sin embargo, los gastos que registra una empresa en el Estado de Resultado no corresponden exactamente a la “salida de los recursos”. De hecho, incluso si la empresa no tuviese salida efectiva de recursos, el Estado de Resultados registraría los costos y gastos “devengados” esto es, aquellos costos y gastos en que la empresa ha incurrido para realizar sus actividades, como insumos, costos de operación y costo de administración, así todos ellos hubiesen quedado pendientes de pago. Igualmente se registran en este Estado, los intereses de las deudas que la empresa debía pagar en el año, aunque no los haya pagado. Y si bien todo esto ya muestra una importante diferencia con los que las personas comunes llamamos “gasto”, la mayor diferencia se presenta en la forma como las empresas registran los gastos relacionados con los activos.

En primer lugar, las empresas no registran como gasto (en el Estado de Resultados) la compra de activos (muebles y enseres, computadores, vehículos, edificios y en general todos aquellos que tiene una vida útil mayor a año), ni la contribución que hagan para esa compra (como la cuota inicial de la vivienda que mostramos en el caso de las personas).

En segundo lugar, las empresas si registran como gastos la depreciación, esto es, la pérdida de valor, que sufren esos activos durante el año por efecto del uso en la realización de su actividad económica, aunque este gasto no significa una salida efectiva de recursos en el año.

El monto que pueden registrar las empresas anualmente como depreciación está determinado por la denominada “vida útil”, la cual es regulada por normas contables y tributarias. La “vida útil” es el número de años en que el activo pierde su valor.

Por ejemplo, para los computadores las entidades de control suelen definir una vida útil de 3 años; los muebles (sillas, escritorios, mesas, lámparas, y demás inmobiliario de una empresa) definen una vida útil de 5 años, para los inmuebles (edificios) la vida útil es de 10 a 15 años; para maquinaria, suele ser entre 7 y 15 años y así sucesivamente para cada tipo de activo. El valor a registrar como “depreciación” es el valor de adquisición o construcción del activo (en forma independiente si se compra todo o parte de él con crédito) dividido por su vida útil. Por ejemplo, si la empresa compra una máquina (de $100 millones), al cual las normas contables permiten definirle una vida útil de 10 años, al Estado de Resultados se llevará como gasto 1/10 de su valor, es decir, $10 millones, durante los siguientes 10 años, desde su puesta en operación.  Si el valor del activo fuese $45 millones y la vida útil 15 años, el valor de la depreciación sería 1/15 de ese valor, es decir $3 millones durante los 15 años desde su puesta en operación.

Valga anotar que las autoridades, para algunos activos, definen un rango de vidas útiles máximas (por ejemplo, de 10 a 15 años), dando libertad a las empresas para seleccionar cual será la que utilizarán en su contabilidad. Adicionalmente, las vidas útiles reguladas pueden cambiar entre países e incluso entre sectores económicos de un mismo país.

El Flujo de Efectivo

El flujo de efectivo es el estado financiero en que las empresas registran sus gastos en una forma más parecida a las personas, es decir la salida y entrada real y efectiva de recursos, pero clasifica de acuerdo con los siguientes tres grupos de actividades:

Actividades de inversión: Aquí se registran todas las entradas y salidas efectiva de recursos (cobros y pagos) relacionada con activos fijos de la empresa.

Actividades de operación.

Actividades de financiamiento: Registra todas las entradas y salidas efectiva de recursos (cobros y pagos) relacionada con financiamiento con socios o entidades financieras.

Todos aquellos flujos que no sean de inversión y tampoco sean de financiamiento serán actividades de operación.

Existen dos métodos para calcular y presentar el Flujo de Efectivo:
·        Directo: Cobros y pagos, la más útil y fácil de entender
·        Indirecto: Muestra los incrementos y disminuciones en recursos que explican la diferencia entre lo devengado y lo efectivamente percibido.
Estado de Resultados vs Flujo de Efectivo para la regulación tarifaria

A diferencia del Estado de Resultados, el flujo de efectivo puede o suele ser bastante inestable entre un año y otro: la compra de un activo aumentará en forma importante el gasto registrado en el Flujo de Efectivo en el año de su compra, porque en éste se debe registrar todo su valor; sin embargo, en el Estado de Resultados solo debe registrarse su depreciación. Incluso si el nuevo activo reemplaza un activo que salió de uso, pero tiene igual valor de compra, en el estado de resultados no se registrará ningún cambio, porque se seguirá registrando el mismo valor de depreciación que se venía registrando anteriormente.

El gasto también es sensible a la política de financiamiento de la empresa: si se adquiera deuda para comprar un activo y su período de repago es muy corto, el flujo de efectivo mostrará un alto gasto, mientras que en el Estado de Resultados se registrará siempre la misma depreciación, en forma independiente de la forma de financiamiento o el periodo de repago de la deuda.

Puesto que los activos de las empresas de saneamiento y de energía tienden a tener vidas útiles bastante largas (20, 30 y hasta 50 años), se considera injusto con los usuarios que usaran en el servicio en los próximos (pocos) años tengan que pagar en ese período (ya sea en el año de construcción del activo o en el plazo del crédito con el cual se financia la obra) el valor de una obra que servirá a usuarios durante muchos años futuros, lo que correspondería a una “transferencia intergeneracional” de los usuarios actuales a los usuarios futuros.

Puesto que el Estado de Resultados refleja de mejor manera los gastos en que una empresa debe incurrir para realizar su actividad, en forma independiente de su política de pago efectivo de sus compromisos o de su política de financiamiento, es práctica internacional generalizada (aunque no única) utilizar como base para el cálculo de los costos de las empresas reguladas, aquellos que se registran o se deben registrar en el Estado de Resultados, ya sea el de años previos o de las periodo de regulación.

¿Qué hace la empresa regulada con la depreciación?

Una preocupación que suelen tener los reguladores de empresas de propiedad pública, es reconocer como gasto a llevar a la tarifa el costo de depreciación, siendo que este no es una salida efectiva de recursos y que por tanto la empresa utilice inadecuadamente el ingreso por este concepto que recibirá en las tarifas, esto es, no la utilice para inversiones en activos sino para gastos corrientes.
Puesto que a la empresa regulada no se le está reconociendo en la tarifa el pago que debe realizar por servicio de la deuda ni el necesario para realizar inversiones, es de esperar que los recursos que recibe de depreciación lo utilice con este fin. Sin embargo, la preocupación es válida y es objeto de regulación complementaria en algunos países.

Una posibilidad puede ser obligar a la empresa contabilizar los recursos de capital recibidos en las tarifas como un fondo, el cual solo pueden utilizar para Actividades de Inversión o Actividades de Financiamiento exclusivamente relacionadas con inversión en activos.

Sin embargo, esta regulación complementaria, de la cual existe algunos ejemplos no muy fuertes en Colombia y Perú, debe ser realizada con sumo cuidado, tomando en cuenta la regulación contable y tributaria del país, para no entrar en conflicto con esas normativas o crear costosas cargas a las empresas.

Una posibilidad menor intrusiva pero que puede servir para realizar seguimiento a esos recursos y tomar medidas excepcionales en caso que se encuentre alguna situación indebida sería establecer la obligación de un reporte periódico (semestral o anual) del Flujo de Efectivo, utilizando el método directo y estableciendo normas claras de desagregación de las Actividades de Financiamiento e Inversiones.

Debe tenerse en cuenta que las tarifas incluyen una utilidad o costo del capital, y que una proporción del mismo deberá ser utilizada por la empresa regulada para cubrir costos no reconocidos (multas, impuestos directos), mayores pérdidas etc. y por tanto no es de esperar que la totalidad de esta “utilidad” vaya al “Fondo” o a actividades de financiamiento o inversión.



[1] Economista, Experto en Regulación de Servicios Públicos.
[2] Las empresas manejan y registran información en varios estados financieros más (como el Balance General, el Estado de Cambios en el patrimonio, El Estado de Cambios en la Situación Financiera, entre otros), que no son de nuestro interés en este documento.

1 comment:

Oscar Pardo said...

Muy claro y conciso este artículo, muy pedagógico. Agradecería algún comentario sobre la posibilidad que tienen las empresas en el marco de las NIIF de definir la vida útil residual de u activo de acuerdo con la expectativa técnica de continuar en funcionamiento.