Friday, October 23, 2015

Podemos tener una Bogotá más limpia? Es necesario aumentar las frecuencias de barrido pero..,



Podemos tener una Bogotá más limpia?
Es necesario aumentar las frecuencias de barrido pero cobrando a quien las requiere!

Diego Fernández
Economista, experto en regulación de servicios públicos

No debe existir duda que Bogotá ha sufrido un deterioro creciente en la limpieza de sus calles, avenidas y plazas públicas. Hoy es común ver que los residuos generados por la ciudadanía, especialmente en zonas comerciales (así como en la vecindad de tiendas, restaurantes y demás comercio de barrios), permanecen por varios días en andes, plazas y veredas.

Incluso los que viajamos por Transmilenio podemos observar que los residuos permanecen por semanas e incluso meses en separadores y puentes por donde pasa nuestra ruta usual.

Empecemos por aclarar que el servicio de aseo tienes dos componentes principales que tienen que ver con la limpieza de la ciudad[1]:

  1.  Recolección, referido al paso del vehículo recolector y su cuadrilla llevándose, cada dos o tres días de la semana (o diariamente en algunas zonas)  los residuos generados al interior de las viviendas y el comercio.
  2.  Barrido y limpieza, referido al paso –una vez a la semana o diario en algunas zonas- de las personas (“escobitas”) encargados de barrer y recoger los residuos que quedan en las vías y plazas públicas, como producto de la actividad pública de las personas.


En forma diferente al servicio de recolección, donde los actuales contratistas privados y la nueva empresa pública prestan prácticamente las mismas frecuencias que sus antecesores (los concesionarios privados), en el servicio de barrido y limpieza de calles, la caída en la frecuencia de barrido ha sido drástica.

La causa fundamental de esa reducción en frecuencias de barrido es económica, ya que por efecto combinado de la regulación y decisiones políticas locales, las tarifas de aseo han tenido una drástica caída en los últimos cinco años. 

Efectivamente, gracias a la tarifa “multisuario” (con la cual el valor a pagar depende de volumen de residuos presentados), y altas tasas de reciclaje interno, edificios, conjuntos de oficinas y apartamentos han visto reducir la factura pagada en el 2015 llega hasta una quinta parte de la pagada en 2012. 

Pongo como ejemplo directamente la evolución que ha tenido la factura del servicio de aseo de mi oficina. Puesto que en Bogotá la facturación es cada dos meses, coloco también el valor equivalente mensual para quienes quieran comparar con otras ciudades:

Bogotá
Evolución de la factura mensual de aseo de un pequeño productor
Valores para algunos meses desde Enero 2011 a Julio de 2015


La imposibilidad o impopularidad que causaría reducir las frecuencias de recolección, se tradujo en reducción de frecuencias de barrido y por tanto en mayor permanencia de las basuras en las calles, lo que unido a un muy bajo sistema de control (y el desánimo a multar a una empresa del mismo gobierno Distrital), se traduce en un mal servicio y la permanencia de la basura por varios días.

Para mejora el servicio es fundamental aumentar, dramáticamente la frecuencia de barrido en las zonas comerciales y en general en todas las áreas públicas de afluencia significativa de público, teniendo frecuencias de 3 o 5 veces al día, 6 o 7 veces a la semana.

Pero es importante que esto se haga sin afectar la tarifa de todos los ciudadanos, sino afectando directa y exclusivamente a los beneficiarios de esa afluencia de público, esto es, los usuarios comerciales e institucionales de esas zonas.

Según la regulación tarifaria vigente, definida por la CRA, todos pagamos en la tarifa mensual del servicio para que se barra y limpie al menos una vez a la semana, las áreas públicas al frente de nuestras viviendas y contribuimos para que se barra y limpie (las veces que determine la administración distrital), todo el resto de la ciudad, especialmente las áreas comerciales, que es donde se requiere una frecuencia significativa mayor, llegando a 3, 5 ó 7 o veces más al día y hasta  7 días a la semana. Es decir, 21, 35 o hasta 42 veces más, de barrido en sus frentes, que un área residencial.

Por tanto, para lograr aumentar las frecuencias en áreas comerciales e institucionales, afectando exclusivamente la tarifas de esos usuarios en las zonas con mayores frecuencias de barrio (sin afectar las tarifas de todos los inmuebles de Bogotá), se requiere una solicitud de modificación del régimen tarifario a la Comisión de Regulación de Agua y Saneamiento, porque –aunque parezca increíble- la metodología definida por la CRA, es la que obliga a trasladar las mayores frecuencias de zonas comerciales a todos los usuarios de la ciudad (en todas las ciudades del país). 

Es fundamental cambiar ese error en la metodología tarifaria del servicio de aseo según la cual un usuario del estrato 1 de ciudad Bolívar, ayuda a pagar las mayores frecuencias de barrido que tiene el parque de la 92 de Bogotá…todo un Robin Hood, pero al revés!




[1] El tercer componente técnico del servicio, disposición final, no tiene relación directa con la limpieza de la ciudad 

Tuesday, October 13, 2015

Resolución 726: Desincentivo al consumo de agua
Una medida con buena intención pero con efecto limitado

La comisión de regulación de agua potable y saneamiento (CRA) expidió el pasado 7 de Octubre la resolución 726 la cual busca implementar un desincentivo a los altos consumo de agua. De acuerdo con la nueva norma, los hogares que tengan consumos mensuales mayores a los límites definidos por  la CRA, deberán pagar el doble de la tarifa normal para ese nivel de consumo.

Los consumos limite han sido definidos por la CRA según piso térmico así:


Lo anterior implica que, por ejemplo un hogar localizado en Bogotá (cuya altura en metros sobre el nivel del mar -m.s.n.m- es de 2.600) pagará una tarifa doble sobre sus consumos mensuales superiores a 22 m3­­­.

En el caso de Cali (1.000 m.s.n.m) dicha tarifa duplicada la pagarán los hogares cuando su consumo en el mes supere los 28 m3­­­.

Y en el caso de Barranquilla o Cartagena, que están a uso pocos metros sobre el nivel del mar, la tarifa duplicada la pagarán los hogares por aquellos consumos que superen los 32 m3­­­/al mes.

A pesar de las buenas intenciones de la norma, sus efectos serán muy limitados por las siguientes razones:
  • Solo aplica a los hogares: los usuarios industriales y comerciales (incluidos los lavadores de autos) no se verán afectados.
  • La norma no es automática: Son las empresas las que deben realizar un análisis de la capacidad histórica de la capacidad de sus fuentes de suministro respecto a su demanda.
  • Para poder aplicar la medida, las empresas deben verificar que la capacidad de sus fuentes supera en más dos veces su demanda (con una confiabilidad del 95%).

Aunque la norma parece “exigente” al definir que la capacidad de la fuente debe superar dos veces su demanda con una confiabilidad del 95%, en la práctica ciudades con fuentes de gran capacidad, como Cali (río Cauca), Barranquilla (Río Magdalena), Cartagena (Canal del Dique) o Girardot (Río Magdalena) cuyos caudales superan en más de 10 veces sus demandas, no tendrán que aplicar la medida.

Además la medida está diseñada para sistemas de suministro que dependen directamente de ríos, no siendo clara respecto a ciudades que se surten de grandes embalses como Bogotá o Medellín o Bucaramanga.


Finalmente, realizar los ejercicios que permiten conocer los caudales con confiabilidad del 95% no es sencillo, falta claridad sobre los períodos a considerar y directamente no es aplicable en una gran cantidad de fuentes de abastecimiento (ríos) en el país que no cuenta con las estaciones para aforar sus caudales. 

Friday, March 13, 2015

Que sustenta las diferencias metodológicas para el cálculo de tarifas entre prestadores?

Que sustenta las diferencias metodológicas para el cálculo de tarifas entre prestadores?
Diego Fernández

En la definición de metodologías tarifarias para la prestación de los servicios de agua potable y alcantarillado, los países que tienen gran número de prestadores, como Colombia, Perú o Bolivia, establecen metodologías diferentes según el tamaño de los prestadores.

Eso no lo vemos en países como Uruguay, donde existe básicamente un único prestador-  o Chile, donde todos sus prestadores se pueden considerar "grandes".

Pueden existir diferentes metodologías igual de "correctas técnicamente" pero que requieren ser diferenciadas por tamaño del prestador?

La respuesta directa es NO.  Realmente cada regulador en esos países con gran número de prestadores de diferentes tamaños sabe que solo una de la metodologías seleccionada es la correcta, aunque la considerada o seleccionada como correcta puede ser diferentes ente países.

Las otras metodologías no son "tan"  correctas, pero buscan reconocer que para los prestadores de menor tamaño resulta difícil contar con la capacidad propia en su personal o la capacidad económica para contratar el personal externo, que pueda aplicar la (siempre complicada) metodología "correcta' que obligatoriamente deben aplicar los grandes prestadores.

En resumen, un prestador de menor tamaño es considerado como un prestador con menor capacidad técnica y/o económica y por tanto se busca facilitarle la vida poniendo a su disposición una metodología más simple (aunque no tan correcta técnicamente) que la exigida para los grandes operadores.

Así ha actuado y actua el regulador del sector de agua y alcantarillado Boliviano (AAPS)  en toda su existencia Así tiene planeado actuar el regulador peruano (SUNASS)  si se extiende su actuación a las empresas medianas y así venía actuando el regulador colombiano (CRA) en la expedición de los dos regímenes tarifarios pasados (resoluciones 08 y 09 de 1996 y resolución 287 de 2004).

Resulta por tanto incomprensible la propuesta del la CRA para el siguiente período tarifario (que se iniciará en enero de 2016) de tener metodologías diferentes según el tamaño de la localidad servida (denominada en la norma "Area de Prestación de Servicio") en forma independiente del tamaño del prestador.  Según la propuesta la metodología técnicamente correcta se deberá aplicar para aquellas localidades con más de 100 mil habitantes; y la metodología menos correcta o de "segunda" se aplicará para localidades entre  5 mil  y 100 habitantes. Además habrá una metodología de tercera (aún sin definir) para localidades de menos de 5 mil habitantes.

La propuesta estará contenida en la modificación que se planea realizar a la resolución 688 de 2014 (que define la nueva metodología) según  lo explicó la propia CRA en reunión de la Asociación de Empresas de Servicios Públicos (ANDESCO) el día 12/03/15.

Esa modificación reglamentaria llevará a que una empresa como Empresas Públicas de Medelín - la empresa con mayor capacidad técnica y económica de Colombia- deba aplicar una metodología técnicamente correcta para la ciudad de Medellín (y sus municipios interconectados) pero que deba aplicar una metodología "no tan correcta"  para los pequeños sistemas que sirve y que no son interconectados.

Incluso todas las empresas subsidiarias de EPM (pro ejemplo Aguas de Golfo) que cuenta con todo el respaldo técnico de su casa matriz, tendrán que aplicar la metodología "de segunda"  cuando tienen toda la capacidad (y deberían tener el derecho) de aplicar la metodología correcta.

Las más perjudicadas serán las Empresas regionales como Acuavalle y Empocaldas  porque si bien tienen más 500 mil y más de 300 mil habitantes servidos, pero que por estar distribuidos en 33 y 22 localidades respectivamente, tendrán que aplicar, para algunas pocas de sus localidades la metodología "de segunda"  y para el resto (la mayoría) de sus localidades servidas, la metodología de "tercera" (por definir), a pesar de tener toda la capacidad técnica y económica para aplicar la metodología técnicamente correcta, como lo han hecho en los dos períodos tarifarios pasados.

Esto debe ser corregido y la forma es relativamente sencilla, siguiendo la práctica de las metodologías tarifarias pasadas: abrir la opción para que a las localidades más pequeñas se aplique cualquiera de las metodologías superiores, quedando a criterio y responsabilidad del prestador evaluar su capacidad económica y financiera para aplicar una metodología más correcta.