Podemos tener una Bogotá más limpia?
Es
necesario aumentar las frecuencias de barrido pero cobrando a quien las
requiere!
Diego
Fernández
Economista,
experto en regulación de servicios públicos
No debe existir duda que Bogotá ha sufrido un deterioro creciente
en la limpieza de sus calles, avenidas y plazas públicas. Hoy es común ver que
los residuos generados por la ciudadanía, especialmente en zonas comerciales (así
como en la vecindad de tiendas, restaurantes y demás comercio de barrios),
permanecen por varios días en andes, plazas y veredas.
Incluso los que viajamos por Transmilenio podemos observar
que los residuos permanecen por semanas e incluso meses en separadores y
puentes por donde pasa nuestra ruta usual.
Empecemos por aclarar que el servicio de aseo tienes dos
componentes principales que tienen que ver con la limpieza de la ciudad[1]:
- Recolección, referido al paso del vehículo recolector y su cuadrilla llevándose, cada dos o tres días de la semana (o diariamente en algunas zonas) los residuos generados al interior de las viviendas y el comercio.
- Barrido y limpieza, referido al paso –una vez a la semana o diario en algunas zonas- de las personas (“escobitas”) encargados de barrer y recoger los residuos que quedan en las vías y plazas públicas, como producto de la actividad pública de las personas.
En forma diferente al servicio de recolección, donde los
actuales contratistas privados y la nueva empresa pública prestan prácticamente
las mismas frecuencias que sus antecesores (los concesionarios privados), en el
servicio de barrido y limpieza de calles, la caída en la frecuencia de barrido
ha sido drástica.
La causa fundamental de esa reducción en frecuencias de
barrido es económica, ya que por efecto combinado de la regulación y decisiones
políticas locales, las tarifas de aseo han tenido una drástica caída en los
últimos cinco años.
Efectivamente, gracias a la tarifa “multisuario” (con la
cual el valor a pagar depende de volumen de residuos presentados), y altas
tasas de reciclaje interno, edificios, conjuntos de oficinas y apartamentos han
visto reducir la factura pagada en el 2015 llega hasta una quinta parte de la
pagada en 2012.
Pongo como ejemplo directamente la evolución que ha tenido la factura del servicio de aseo de mi oficina. Puesto que en Bogotá la facturación es cada dos meses, coloco también el valor equivalente mensual para quienes quieran comparar con otras ciudades:
Bogotá
Evolución de la factura mensual de aseo de un pequeño productor
Valores para algunos meses desde Enero 2011 a Julio de 2015
La imposibilidad o impopularidad que causaría reducir las
frecuencias de recolección, se tradujo en reducción de frecuencias de barrido y
por tanto en mayor permanencia de las basuras en las calles, lo que unido a un
muy bajo sistema de control (y el desánimo a multar a una empresa del mismo
gobierno Distrital), se traduce en un mal servicio y la permanencia de la
basura por varios días.
Para mejora el servicio es fundamental aumentar,
dramáticamente la frecuencia de barrido en las zonas comerciales y en general en
todas las áreas públicas de afluencia significativa de público, teniendo
frecuencias de 3 o 5 veces al día, 6 o 7 veces a la semana.
Pero es importante que esto se haga sin afectar la tarifa de
todos los ciudadanos, sino afectando directa y exclusivamente a los
beneficiarios de esa afluencia de público, esto es, los usuarios comerciales e
institucionales de esas zonas.
Según la regulación tarifaria vigente, definida por la CRA,
todos pagamos en la tarifa mensual del servicio para que se barra y limpie al
menos una vez a la semana, las áreas públicas al frente de nuestras viviendas y
contribuimos para que se barra y limpie (las veces que determine la
administración distrital), todo el resto de la ciudad, especialmente las áreas
comerciales, que es donde se requiere una frecuencia significativa mayor,
llegando a 3, 5 ó 7 o veces más al día y hasta
7 días a la semana. Es decir, 21, 35 o hasta 42 veces más, de barrido en
sus frentes, que un área residencial.
Por tanto, para lograr aumentar las frecuencias en áreas
comerciales e institucionales, afectando exclusivamente la tarifas de esos
usuarios en las zonas con mayores frecuencias de barrio (sin afectar las
tarifas de todos los inmuebles de Bogotá), se requiere una solicitud de
modificación del régimen tarifario a la Comisión de Regulación de Agua y
Saneamiento, porque –aunque parezca increíble- la metodología definida por la
CRA, es la que obliga a trasladar las mayores frecuencias de zonas comerciales
a todos los usuarios de la ciudad (en todas las ciudades del país).
Es fundamental cambiar ese error en la
metodología tarifaria del servicio de aseo según la cual un usuario del estrato
1 de ciudad Bolívar, ayuda a pagar las mayores frecuencias de barrido que tiene
el parque de la 92 de Bogotá…todo un Robin Hood, pero al revés!
[1] El
tercer componente técnico del servicio, disposición final, no tiene relación directa con la
limpieza de la ciudad
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