Friday, December 13, 2013

Racionalidad económica de las Pérdidas de Agua

Racionalidad Económica 
de las Perdidas de Agua

Diego  Fernández

1.             Introducción

Los analistas del sector de agua y los especialistas de los organismos internacionales suelen encontrar en el agua no contabilizada que presentan muchas de las empresas de los países subdesarrollados la principal causa de todos los males, especialmente de la baja capacidad financiera de estas empresas.
Así, suelen hacerse cuentas alegres de cuantos ingresos adicionales obtendría la empresa si redujera el supuestamente exagerado nivel de pérdidas que presenta actualmente un nivel de cero pérdidas. En Colombia, se ha llegado al extremo de multiplicar el volumen de agua no contabilizada por su precio promedio de venta, para estimar las ganancias que las empresas del sector podrían obtener si no perdieran tanta agua.
En este trabajo se mostrará que si bien puede ser irracional perder un gran volumen de agua igualmente puede (y suele) ser irracional pretender reducir las pérdidas por debajo de los niveles vigentes en muchas de las ciudades latinoamericanas, especialmente aquellas que gozan de una gran capacidad de oferta en sus fuentes y en sus sistemas de tratamiento, frente a la demanda que enfrentan.

2.             Que son las pérdidas de agua

De manera general se denomina pérdida a la diferencia entre el agua producida y el agua facturada.
Sin embargo, agua producida en un término un poco ambiguo ya que si bien se suele relacionar con agua tratada en algunos casos puede incluir agua cruda. Y es que producida se refiere al hecho que al agua captada se le ha añadido algún valor con el proceso productivo, el cual puede ser sencillamente su conducción o transporte, como se hace en la regiones áridas de España, donde el agua se transporta por grandes distancias cruda y solo se trata cerca de sus lugares de consumo.  En estos casos, el agua que se pierde en la conducción es relevante y debe ser tenida en cuenta en la evaluación de las pérdidas.
De otro lado, el agua que se utiliza para el lavado de filtros y tanques, dentro del proceso se producción normalmente es agua tratada y casi siempre (dependiendo del punto de localización de los macromedidores) contabilizada como producida, de forma tal que será registrada como pérdida, al momento de hacer los cálculos correspondientes.

3.             Que explica las Pérdidas

Las causas de las pérdidas las podemos clasificar en técnicas y comerciales. Denominamos pérdidas técnicas a aquellas que, como su nombre lo indica, se originan en problemas de carácter técnico o en forma más clara en problemas de ingeniería, diseño o desgaste de los sistemas de abastecimiento, como son el autoconsumo, la submedición y las fugas. Del otro lado, denominamos pérdidas comerciales a aquellas que se originan en deficiencias en el manejo de los sistemas de información comercial de las empresas, es decir por subregistro de los usuarios del servicio.

3.1           Pérdidas técnicas

3.1.1      Perdida por Autoconsumo 

Se denomina autoconsumo el agua que utiliza la propia empresa para lavar filtros de las plantas de tratamiento y la limpieza de los tanques de almacenamiento. En la medida que esta puede ser un agua producida (por cuanto suele ser tratada) y es usada por la propia empresa, entonces nunca llegará a ser facturada a usuario alguno, por tanto suele ser contabilizada como agua no contabilizada.
Aquí vale la pena decir que en algunos sistemas o ciudades, el volumen de agua de autoconsumo no es considerada como producida ni pérdida mientras que en otros es parte integral del agua producida. Por tanto dos empresas que utilizan el mismo volumen de agua para autoconsumo y que pierden igual volumen en sus redes de distribución pueden presentar un índice de pérdidas diferente explicado exclusivamente por diferencias en la forma de contabilizar el autoconsumo.

3.1.2      Perdida por Submedición

Es el agua consumida por los usuarios medidos que no puede ser factura por cuanto ella no es registra por el medidor del usuario. Esto puede suceder por cuanto la calidad metrológica del medidor no registra los consumos a bajo caudal o porque el medidor ha perdido precisión con el paso del tiempo o directamente por que el medidor se traba (especialmente por causa de sólidos suspendidos en el agua) y deja de registrar el consumo.

3.1.3      Pérdida por Fugas

Las pérdidas por fugas es el volumen de agua que aunque inyectado a las redes de distribución no llega a ser consumida por los usuarios ya sea por que se filtra a la superficie desde los tanques de almacenamiento o directamente desde las redes de conducción y distribución.
3.2 Pérdidas comerciales

3.2.1      Usuarios no medidos con consumo mayor al estimado

En muchas ciudades del mundo no existe medición individual para cada uno de los inmuebles servidos, de forma tal que la empresa no conoce en realidad el consumo real de los usuarios sino que les factura con base en una estimación o aforo de consumo. Puesto que los datos que sirvieron para esas estimaciones suelen ser datos de fechas remotas, en la práctica el usuario no medido puede estar teniendo consumos muchos mayores a los cobrados. 
En algunas ciudades, como Buenos Aires o Londres, al usuario no se le cobra en función del consumo sino con base en otros parámetros que solo sirven para estimar el consumo indirectamente (como área de la vivienda), de forma tal que la pérdida que la ciudad presenta es en realidad un dato completamente incierto ya que el consumo del usuario no está ni siquiera siendo estimado.

3.2.2      Usuarios no registrados

Además de los usuarios registrados en su catastro, ya sean medidos o no medidos, las empresas pueden tener una cantidad importante de usuarios no registrados, ya sea que se han conectado ilegalmente o sencillamente que la empresa, por problemas en su sistema de registro o facturación, no los tiene debidamente registrados.

4.             Costos y beneficios de reducir las pérdidas


No debe existir duda que reducir las pérdidas tiene beneficios para las empresas, pero tampoco debe existir duda que reducir las pérdidas tiene costos. Por tanto no son relevantes solo uno de esos rubros sino que, como en toda actuación empresarial, personal o Estatal, son importantes tanto los beneficios como los costos. Solo en la medida que los primeros sean mayores que los segundos (con el alcance que uno quiera darle al análisis) será deseable un programa de reducción de pérdidas. Si el beneficio neto del programa (es decir la diferencia entre beneficios y costos) no es positivo, llevarlo a cabo es un error.
 Veamos a continuación los dos principales efectos, en términos de beneficios y costos  de la reducción de pérdidas.
 4.1           Dejar de perder agua puede no significar ingresos adicionales
Las pérdidas de carácter comercial así como las pérdidas por submedición significan agua que la empresa está produciendo y que algún usuario sin pagar el precio correspondiente- está consumiendo. En principio, cuando la empresa adelanta un programa con el cual detecta estos usuarios tendrá automáticamente un incremento en sus ingresos, ya que pasa a facturar una cantidad mayor del agua que ya está produciendo. Es decir, que sin aumentar su producción logrará facturar una mayor cantidad de agua.
Sin embargo, no existe una relación de igualdad entre el agua que el usuario está dejando de pagar  y el incremento en ingresos que la empresa obtendrá al descubrir ese consumo fraudulento. La razón que explica esta asimetría es que cuando el usuario no paga por el agua (es decir, antes de que lo detecten) su consumo será el máximo posible, mientras que al pasar a pagar por el servicio, racionalizará el consumo y por tanto el ingreso adicional que recibirá la empresa será igual a su nuevo (y menor nivel de) consumo por el precio de venta.
 De otro lado, en el caso de las pérdidas técnicas (salvo en el caso de la submedición), el agua que la empresa no factura no está llegando a ser consumida por ningún usuario sino que se directamente se está filtrando a la tierra (así aparezca temporalmente en la acera o la calzada) la detección y reparación de esa fuga no significarán ingresos adicionales para la empresa, ya que nadie le pagará esa agua. Entonces, el beneficio de un programa de detección y reparación de fugas técnicas no será el incremento de los ingresos de la empresa.
 Sin embargo, lo anterior no significa que la empresa no obtenga ningún beneficio de ese programa, ya que la detección y la reparación de la fuga evitarán a la empresa tener que producir un volumen de agua igual al que se desperdiciaba. Por tanto, si bien la empresa no recibirá un beneficio igual al volumen de agua que se desperdiciaba por su precio de venta, efectivamente si reducirá sus costos de producción en un monto igual a ese volumen de agua por su costo de producción.
 Si la planta de abastecimiento de la zona donde se reparó la fuga es una sola, entonces el ahorro estará determinada por los costos de producción de esa planta en particular. Pero si la empresa tiene varias plantas de producción debidamente integradas para el abastecimiento de esa zona, el ahorro podrá estar determinado por la planta de mayor costo de producción.
 La reducción de costos de producción puede llegar a ser de gran importancia y justificar por si solo el programa de control de pérdidas, especialmente en zonas desérticas o en aquellas ciudades que están próximas a copar su capacidad actual de captación y tratamiento, y que por tanto los incrementos en consumo futuro tendrá que atenderse con nuevos (y costosos) proyectos de abastecimiento.
 4.2           Dejar de Perder Cuesta
Existe la errada creencia que  la reducción de pérdidas solo produce ganancia, es decir que el incremento de ingresos o la reducción de costos que permita la reducción de pérdidas se traducirá automáticamente en utilidad para la empresa, o en otras palabras que lograr la reducción de pérdidas no tiene ningún costo para la empresa.
Pero eso es falso. La empresa siempre tendrá que dedicar recursos para reducir sus pérdidas y el monto de recursos será mayor entre más costoso se sea controlar esas pérdidas. Una pérdida fácil de detectar no significa una pérdida fácil de controlar y mucho menos de bajo costo de controlar.
Por ejemplo, un tubo roto que expulsa agua al aire a presión es una pérdida de fácil detección pero puede ser de costosa reparación, dependiendo de la red en que se origine, el lugar de ubicación, la calidad de la vía, etc. Igualmente, una pérdida que no se ve a simple vista pero que tiene una vía inundada, puede requerir un minucioso trabajo de detección y el correspondiente costo de reparación.
Por el lado de las pérdidas comerciales, en el caso de las que se origina por submedición, se requerirán altas inversiones en compra y reemplazo de medidores; en el caso de los usuarios fraudulentos, se requieren trabajos en detección de acometidas fraudulentas, lo cual significa inversión en equipos y costo de personal, gastos que de ninguna manera aseguran el lograr un éxito del 100% en la detección de los fraudes.

5.             Que es un programa eficiente (o racional) de pérdidas?

 De la anterior exposición puede deducirse directamente que un programa eficiente o racional desde el punto de vista económico- de reducción de pérdidas, es aquel cuyos beneficios esperados superan los costos de su ejecución, es decir que su beneficio neto es positivo.
 Puesto que una parte significativa de los costos de un programa de reducción de pérdidas suelen sen puntuales (en determinado año) mientras que los beneficios se extenderán por varios años, la comparación justa y correcta entre costos y beneficios debe hacerse para un horizonte de planeamiento de varios años (5 o 10 años) y dado que se comparan cifras de varios años, será necesario realizar los cálculos de beneficios y costos en términos de valor presente neto.
 De aquí puede resultar que contrario a lo que muchos suelen deducir sin ningún análisis- un programa de micromedición no es por si mismo beneficioso, ya que los costos involucrados en su realización (compra de medidores, instalación, mantenimiento, cambio en el sistema de facturación, leída periódica, etc.) pueden resultar mayores que los beneficios (reducción de consumos e incremento de la facturación) que el arroja.

6.             Conclusiones

 Como se ha explicado, la reducción de pérdidas tiene beneficios y costos y tanto los unos como los otros deben ser cuidadosamente analizados antes de tomar la decisión de llevar a cabo un programa de reducción de pérdidas. Solo en la medida que los primeros sean en valor presente- superiores a los segundos, se justificará realmente su realización.
 Muchos gobernantes y técnicos del sector, al momento de tomar esta clase de decisiones suele involucrar alguna apreciación especial y personal del término justicia, es decir que es justo que los usuarios paguen en relación directa con su consumo real o que es injusto que las empresas pierdan agua, sin embargo, justificar un programa de reducción de pérdidas en este concepto de justicia, puede llevar a la realización de programas totalmente inconvenientes desde el punto de vista económico- para el conjunto de la comunidad servida.

Wednesday, February 06, 2013


DEFICIENCIAS EN ADMINISTRACIÓN Y EJECUCIÓN DE LOS RECURSOS PARA AGUA POTABLE Y SANEAMIENTO: INCAPACIDAD O CORRUPCIÓN?
Primera Entrega

Diego Fernández
Economista, M.A. en Políticas Públicas y Regulación

Un gran amigo cartagenero siempre recalca mi fuerte orientación técnica en el análisis de los problemas del país, especialmente los referidos a los sectores de agua, alcantarillado y aseo, las áreas de mi especialidad, pero también subraya mi ingenuidad a la hora de identificar culpables y de evaluar el desempeño de los funcionarios públicos responsables de estos temas.

Efectivamente, sin negar que existe significativa corrupción en nuestro país, yo tiendo a pensar que casi siempre los problemas del sector se deben más a la incapacidad, limitaciones y hasta ignorancia de los funcionarios públicos –tanto del nivel nacional como departamental y municipal- que tienen bajo su responsabilidad la dirección de estos sectores que a los problemas de corrupción.

Inicio por exponer la forma como la incapacidad afecta la ejecución de recursos en el sector:

Mi razonamiento es el siguiente: un funcionario público no corrupto, debe contratar una obra o servicio cualquiera pero al elaborar los pliegos (tanto de la obra como de su correspondiente interventoría), sus limitados conocimientos técnicos no le permiten establecer todos las exigencias que la obra y/o su ejecución o el contratista deben tener.

Nótese que esto resulta muy normal: un profesional joven, o incluso no tan joven, de cualquier municipio pequeño o mediano  (y también grande) de Colombia, sin experiencia en éste tipo obras que solo se realizan excepcionalmente y/o de relativamente alta complejidad, por mucha buena fe que tenga, no cuenta con la capacidad  técnica para definir de manera clara y precisa las exigencias técnicas de la obra, de la forma de realizar el trabajo, ni de las características y experiencia que debe tener la firma a seleccionar.

Muchas veces, de buena fe, ese funcionario considera que la obra debe ser realizada por una empresa local, que brinde trabajo e ingresos a la población del municipio o departamento donde se realizará la obra, lo que  lleva a priorizar a los contratistas locales.

Y también suele suceder esto con la contratación de los estudios técnicos, económicos y/o de ingeniería previos que definen el proyecto. De hecho, en muchos casos la parte económico-financiera de estos estudios es solicitada y realizada como un “relleno” de los estudios de ingeniería, aún cuando la firma que los realiza tenga cierta importancia nacional.

Como resultado, el presupuesto de la obra no está suficientemente dimensionado y las firmas serias o de prestigio desisten de presentarse a estos procesos de selección.

Así, la obra termina contratada con especificaciones muy por debajo de las requeridas, sin las exigencias en su forma de ejecución y realizada por una empresa sin la suficiente experiencia y capacidad técnica.

El resultado es fácilmente predecible y casi siempre el obtenido: una obra incompleta, que no brinda el servicio para el que fue definida, la necesidad de adiciones al contrato o directamente, a esperar que en el futuro vuelvan a existir recursos para complementar o rehacer l a obra. La siguiente administración se aterra del resultado pero algunas administraciones posteriores, el proceso se repite con exactamente las mismas falencias.

En la próxima entrada examinaré el caso cuando existe corrupción, y espero mostrar que pesa más la incapacidad que la corrupción para el mal resultado de las obras del sector.

Gracias,

Thursday, January 17, 2013

Petro: comprando apoyo con las tarifas de los servicios públicos


Ayer salió el Alcalde Petro a anuanciar una reducción del 8% en las tarifas del aseo, atribuyéndoselo impllícitamente al nuevo esquema de prestación, que en realidad le está saliendo más caro a la ciudad, pero que en realidad poco o nada le importa al Alcalde.


Esta reducción se suma a la anunciada y aplicada desde Abril del presente año a los usuarios de los estratos 1 que consumen menos de 6 m3/mes, que antes pagaban el 30% de su costo y ahora ya no deben pagar nada.

El anuncio de la rebaja de tarifas de aseo se hace precisamente cuando el debate por la revocatoria se pone candente, especialmente porque el mismo ofrecio hacer un referendo "confirmatorio" y del cual parece estarse arrepintiendo porque si bien la revocatoria, sin anuncios ni apoyo político-económico, se veía dificil, un referendo promovido por la Alcaldía con seguridad llevará los votos necesarios, pero serán más los que votan en contra que los que voten a favor.

Pero volviendo al tema de las tarifas de aseo, la rebaja se hace posible porque el nivel de servicio ha tenido una desmejora radical y a menos que se hagan pagos por "servicios especiales" (los que crititcó duramente la Contralora General la semana pasada) el nivel de limpieza de la ciudad seguirá empeorando dia tras día.

Claramente en el nuevo esquema se debilitó no solo el nivel de servicio sino el control del mismo: mi oficina queda en un área netamente comercial (cerca a Unilago, calle 77 con 15) de Bogotá y en esta zona el "tiempo de permanencia de la zona en condiciones sucias" (a forma como se debe medir la calidad del servicio) a aumentado significativamente, lo que indica que la frecuencia de barrido se a reducido. 

Los operadores del servicio no pueden responder completamente por ese nivel pues ellos solo pueden garantizar (y eso se les debe exigir), que justo despues del momento de prestar el servicio (recolección o barrido de calles) la zona quede sin contenedores (bolsas o canecas) de basura sin recoger (para la recolección) o sin residuos en las vias (para el barrido). 

Para garantizar el nivel de servicio, se requiere, por un lado aumentar las frecuencias y por otro educar (o aplicar el comparendo ambiental) a los usuarios.

Pero si se reducen las frecuencias - y en Bogotá lo que se ha reducido es la frecuencia de barrido- claramente el nivel de servicio se reducirá.

Bogotá no requiere que le reduzcan las tarifas: esto solo se hace por razones politiqueras!. Bogotá requiere que se mejore el nivel de servicio, aumentando la frecuencia de barrido especialmente en las zonas comerciales, y de ser necesario que se aumente el cobro por esas mayores frecuencias a los usuarios comerciales. 

Valga anotar que un error de la metodología tarifaria vigente conlleva a que los costos que genera el aumento de las frecuencias de barrido a una zona cualquiera, deban ser repartidos entre todos los usuarios de la ciudad, pero esto se puede (y debe cambiar), en conversaciones con la Comisión de Regulación de Agua y Saneamiento (CRA).