DEFICIENCIAS EN ADMINISTRACIÓN Y EJECUCIÓN DE LOS RECURSOS PARA AGUA POTABLE
Y SANEAMIENTO: INCAPACIDAD O CORRUPCIÓN?
Primera Entrega
Diego Fernández
Economista, M.A. en Políticas Públicas y Regulación
Un gran amigo cartagenero siempre recalca mi fuerte
orientación técnica en el análisis de los problemas del país, especialmente los
referidos a los sectores de agua, alcantarillado y aseo, las áreas de mi
especialidad, pero también subraya mi ingenuidad a la hora de identificar
culpables y de evaluar el desempeño de los funcionarios públicos responsables
de estos temas.
Efectivamente, sin negar que existe significativa corrupción
en nuestro país, yo tiendo a pensar que casi siempre los problemas del sector
se deben más a la incapacidad, limitaciones y hasta ignorancia de los
funcionarios públicos –tanto del nivel nacional como departamental y municipal-
que tienen bajo su responsabilidad la dirección de estos sectores que a los
problemas de corrupción.
Inicio por exponer la forma como la incapacidad afecta la
ejecución de recursos en el sector:
Mi razonamiento es el siguiente: un funcionario público no
corrupto, debe contratar una obra o servicio cualquiera pero al elaborar los
pliegos (tanto de la obra como de su correspondiente interventoría), sus
limitados conocimientos técnicos no le permiten establecer todos las exigencias
que la obra y/o su ejecución o el contratista deben tener.
Nótese que esto resulta muy normal: un profesional joven, o
incluso no tan joven, de cualquier municipio pequeño o mediano (y también grande) de Colombia, sin
experiencia en éste tipo obras que solo se realizan excepcionalmente y/o de
relativamente alta complejidad, por mucha buena fe que tenga, no cuenta con la
capacidad técnica para definir de manera
clara y precisa las exigencias técnicas de la obra, de la forma de realizar el
trabajo, ni de las características y experiencia que debe tener la firma a
seleccionar.
Muchas veces, de buena fe, ese funcionario considera que la
obra debe ser realizada por una empresa local, que brinde trabajo e ingresos a
la población del municipio o departamento donde se realizará la obra, lo que lleva a priorizar a los contratistas locales.
Y también suele suceder esto con la contratación de los
estudios técnicos, económicos y/o de ingeniería previos que definen el
proyecto. De hecho, en muchos casos la parte económico-financiera de estos
estudios es solicitada y realizada como un “relleno” de los estudios de
ingeniería, aún cuando la firma que los realiza tenga cierta importancia
nacional.
Como resultado, el presupuesto de la obra no está
suficientemente dimensionado y las firmas serias o de prestigio desisten de
presentarse a estos procesos de selección.
Así, la obra termina contratada con especificaciones muy por
debajo de las requeridas, sin las exigencias en su forma de ejecución y
realizada por una empresa sin la suficiente experiencia y capacidad técnica.
El resultado es fácilmente predecible y casi siempre el
obtenido: una obra incompleta, que no brinda el servicio para el que fue
definida, la necesidad de adiciones al contrato o directamente, a esperar que
en el futuro vuelvan a existir recursos para complementar o rehacer l a obra.
La siguiente administración se aterra del resultado pero algunas
administraciones posteriores, el proceso se repite con exactamente las mismas
falencias.
En la próxima entrada examinaré el caso cuando existe
corrupción, y espero mostrar que pesa más la incapacidad que la corrupción para
el mal resultado de las obras del sector.
Gracias,
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