Wednesday, February 06, 2013


DEFICIENCIAS EN ADMINISTRACIÓN Y EJECUCIÓN DE LOS RECURSOS PARA AGUA POTABLE Y SANEAMIENTO: INCAPACIDAD O CORRUPCIÓN?
Primera Entrega

Diego Fernández
Economista, M.A. en Políticas Públicas y Regulación

Un gran amigo cartagenero siempre recalca mi fuerte orientación técnica en el análisis de los problemas del país, especialmente los referidos a los sectores de agua, alcantarillado y aseo, las áreas de mi especialidad, pero también subraya mi ingenuidad a la hora de identificar culpables y de evaluar el desempeño de los funcionarios públicos responsables de estos temas.

Efectivamente, sin negar que existe significativa corrupción en nuestro país, yo tiendo a pensar que casi siempre los problemas del sector se deben más a la incapacidad, limitaciones y hasta ignorancia de los funcionarios públicos –tanto del nivel nacional como departamental y municipal- que tienen bajo su responsabilidad la dirección de estos sectores que a los problemas de corrupción.

Inicio por exponer la forma como la incapacidad afecta la ejecución de recursos en el sector:

Mi razonamiento es el siguiente: un funcionario público no corrupto, debe contratar una obra o servicio cualquiera pero al elaborar los pliegos (tanto de la obra como de su correspondiente interventoría), sus limitados conocimientos técnicos no le permiten establecer todos las exigencias que la obra y/o su ejecución o el contratista deben tener.

Nótese que esto resulta muy normal: un profesional joven, o incluso no tan joven, de cualquier municipio pequeño o mediano  (y también grande) de Colombia, sin experiencia en éste tipo obras que solo se realizan excepcionalmente y/o de relativamente alta complejidad, por mucha buena fe que tenga, no cuenta con la capacidad  técnica para definir de manera clara y precisa las exigencias técnicas de la obra, de la forma de realizar el trabajo, ni de las características y experiencia que debe tener la firma a seleccionar.

Muchas veces, de buena fe, ese funcionario considera que la obra debe ser realizada por una empresa local, que brinde trabajo e ingresos a la población del municipio o departamento donde se realizará la obra, lo que  lleva a priorizar a los contratistas locales.

Y también suele suceder esto con la contratación de los estudios técnicos, económicos y/o de ingeniería previos que definen el proyecto. De hecho, en muchos casos la parte económico-financiera de estos estudios es solicitada y realizada como un “relleno” de los estudios de ingeniería, aún cuando la firma que los realiza tenga cierta importancia nacional.

Como resultado, el presupuesto de la obra no está suficientemente dimensionado y las firmas serias o de prestigio desisten de presentarse a estos procesos de selección.

Así, la obra termina contratada con especificaciones muy por debajo de las requeridas, sin las exigencias en su forma de ejecución y realizada por una empresa sin la suficiente experiencia y capacidad técnica.

El resultado es fácilmente predecible y casi siempre el obtenido: una obra incompleta, que no brinda el servicio para el que fue definida, la necesidad de adiciones al contrato o directamente, a esperar que en el futuro vuelvan a existir recursos para complementar o rehacer l a obra. La siguiente administración se aterra del resultado pero algunas administraciones posteriores, el proceso se repite con exactamente las mismas falencias.

En la próxima entrada examinaré el caso cuando existe corrupción, y espero mostrar que pesa más la incapacidad que la corrupción para el mal resultado de las obras del sector.

Gracias,

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