Wednesday, March 25, 2020

Empresas de agua y el confinamiento total por Covid-19


QUÉ ENFRENTARÁN Y COMO DEBEN PROCEDER LAS EMPRESAS PROVEEDORAS DE AGUA
POR EFECTO DEL AISLAMIENTO TOTAL ORDENADO PARA DETENER EL COVID-19
EN PAISES DE BAJOS INGRESOS

Diego Fernández[1]

No hace falta citar aquí las alarmantes y crecientes cifras de infectados y fallecidos que la pandemia del Covid-19 ha tenido en países como Italia, España o China para saber el duro camino que enfrentarán prácticamente todos los países del mundo, los efectos que esto tendrá sobre las empresas prestadoras de los servicios de agua y saneamiento y su trascendental papel en ayudar a contener este virus.

 Hasta la fecha, el único camino que en la mayoría de los países del mundo se ha identificado para contener y evitar el esparcimiento del virus Covi-19 a toda la población ha sido el aislamiento casi total de la población. La duración total de este aislamiento no está aún definida, pero se parte de un mínimo de 4 semanas y hasta por 2 meses.

Ese aislamiento implica la prohibición de la libre circulación de personas y vehículos, aún al interior de las ciudades y la prohibición de prácticamente todos los viajes entre ciudades y hacia o desde el exterior.

El gobierno da la orden de que las a mayoría de las personas permanezcan en sus hogares, solo pudiendo salir a realizar actividades de compra de alimentos o pasear mascotas.

Para evitar un colapso total del país y garantizar la subsistencia, los gobiernos de cada país que ya ha declarado este tipo de aislamiento han definido una lista importante de excepciones, es decir de actividades y movimiento de personas que se deben seguir realizando, especialmente las relacionadas con producción, importación y abastecimiento de alimentos y bienes básico de salud e higiene. Les puedo compartir la lista de las excepciones que ha definido hasta el momento el gobierno de Colombia.

Toda la actividad educativa se suspende; los colegios y universidades (especialmente los privados que atienden población de nivel medio y alto) siguen con educación a distancia (por internet), pero las escuelas públicas directamente cierran.

Concentrando la atención en las empresas de agua, están resultan fundamentales para la estrategia de contención del virus. Recordemos que lavarse las manos en forma constante (al menos cada 2 o 3 horas) ha sido identificada, internacionalmente, como la mejor estrategia para prevenir el contagio. Adicionalmente, la permanencia en el hogar llevará al aumento del uso de los servicios sanitarios, de incremento en el número de ducha que se toman al día (especialmente en las zonas calidad) e incluso aumento en el uso agua para la preparación de alimentos y lavado de loza.

Es evidente que resulta fundamental garantizar la disponibilidad del servicio, por todos los medios existentes (redes, pilas públicas e incluso carros cisternas),  y esa es la responsabilidad que los gobiernos depositan y demandan de los prestadores de estos servicios.

Pero la permanencia en casa significa una reducción radical en los ingresos de todas aquellas familias que dependen del comercio formal e informal, que (salvo el relacionado con alimentos y medicamentos) prácticamente desaparece durante el periodo que dure el aislamiento.

En todos los países donde se han ordenado este tipo de aislamientos fuertes, una de las primeras medidas que se ha tomado es la orden de conectar de manera inmediata a todos los usuarios que tuviesen suspendido el servicio y se ha prohibido la desconexión o corte del servicio.

Lo anterior implica que las empresas de agua (incluyendo los proveedores privados) verán aumento en sus costos para garantizar el servicio, pero sufrirán una caída radical en sus ingresos porque muchos de sus usuarios no tendrán capacidad de pago y otros porque, conociendo la prohibición de corte y la necesidad de priorizar el consumo de alimentos, dejarán de pagar el servicio.

La caída en los ingresos y el aumento de costos pondrá en grave riesgo la capacidad de los prestadores para cubrir los sueldos de sus empleados, para cubrir los costos de combustible para sus vehículos y equipos de bombeo móviles, para pagar la energía e incluso para comprar insumos básicos para la potabilización o gestión del servicio (tubería, herramientas; etc.).

En esas condiciones, las empresas deben tomar, desde el primer día de declarado el aislamiento medidas radicales respecto a sus gastos: solo se deben realizar pagos esenciales como salarios, combustibles e insumos indispensables; se deben suspender todo pago que no sea esencial, como consultores externos, estudios, anticipos, obras en curso no esenciales (a menos que se ponga en riesgo su estabilidad o continuidad futura) e incluso el pago de impuestos y energía.

Para tranquilidad de las empresas prestadores del servicio de agua, el gobierno, por su parte, ya habrá dado la orden de impedir el corte de todos los servicios, incluyendo energía y ampliado los plazos para pagos de impuestos.

No obstante esas medidas del gobierno no serán suficientes para evitar la falta de fondos de los prestadores del servicio de agua y saneamiento y serán necesario que el Gobierno Nacional incluya dentro de los sectores estratégicos a asistir los prestadores de agua y saneamiento.

La ayuda del gobierno puede ser diseñada como el pago de una parte sustancial o la totalidad de la factura de los hogares más pobres y los pequeños comercios en zonas pobres, girando directamente los recursos a los prestadores y requiriendo después un balance que muestre el buen uso de esos recursos. Esa asistencia gubernamental debe ser rápidamente diseñada e implementada, subsidiando no solo el consumo que ocurra durante la emergencia, sino las facturas que se debían pagar por parte de los usuarios a partir de la fecha de la orden de confinamiento, porque es desde esta misma fecha que los usuarios suspenderán el pago de los servicios.

En el países como Paraguay, Guatemala o Mozambique, con cientos de operadores privados, es necesario definir el esquema como el gobierno transferirá los recursos para garantizar que ellos puedan seguir prestando sus servicios, lo cual puede ser en función del número de conexiones atendidas. Es necesario establecer un sistema de reporte y vigilancia de la forma como se realizan y usan esas transferencias para garantizar que efectivamente van a prestadores que siguen prestando sus servicios a las familias.

Una consideración especial a tener en cuenta, es que la lograr que los usuarios vuelvan a pagar de formar regular los servicios (es decir la recuperación de la cultura de pago)  tomará varios meses después de que se declare la terminación del aislamiento obligatorio, puesto que igual tomará un tiempo en recuperarse plenamente la actividad económica. Por tanto, el subsidio del Gobierno en favor de los usuarios debe diseñarse para que dure esos meses adicionales, aunque con tendencia decreciente hasta desaparezca o vuelva a los niveles existente antes de la emergencia.




[1] Economista, consultor internacional en economía y regulación de servicios públicos de agua y saneamiento básico.

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