Friday, March 27, 2020

COVID-19 y ORDEN DE AISLAMIENTO TOTAL...Es el camino?


COVID-19 y ORDEN DE AISLAMIENTO TOTAL
¿La estrategia puede ser la adecuada, pero ¿tenemos la capacidad económica para llevarla a cabo?
La orden del Presidente de la República de que los Colombianos nos mantengamos en casa desde el 25 de marzo hasta el 13 de abril, establecida en el Decreto 457 del 20 de Marzo del 2020 y denominada “aislamiento preventivo obligatorio” no tiene otro propósito que evitar el contagio masivo y en un muy corto período de tiempo de un número tal de residentes cuya situación de gravedad supere la capacidad de atención del sistema de salud colombiano.

La anterior frase parece una verdad de Perogrullo si no es entendida en su verdadera dimensión, por lo cual vale la pena aclarar que no quiere y que si quiere, decir esa frase:

A) Lo que no dice: 

i)       No se quiere evitar un contagio masivo:

Por ahora, mientras no se tenga medicina o vacuna contra el Covid-19, el contagio masivo parece inevitable. En algún momento del tiempo no muy lejano, excepto si nos mantienen “en casa” hasta que haya cura, muchísimos colombianos estaremos contagiados.

B) Lo que si dice: 

i)       Se quiere evitar ese contagio masivo en el corto plazo:

Efectivamente, lo que se busca es evitar que ese contagio masivo se de en un período de tiempo muy corto (evitar el pico, como se oye ya constantemente), a tal punto que haya tanto contagiado grave que supere la capacidad del sistema para brindar atención.

ii)  Habrá muchos contagiados no graves

Los contagiados no graves son la cara positiva y deseada de la pandemia. Un contagiado que no llega a situación de requerir atención en un centro especializado –específicamente asistencia respiratoria mecánica- no es una carga para el sistema, no es una gran preocupación (aunque si puede significar días laborales perdidos) pero (al parecer) significa una persona que no podrá ser contagiada y que no contagia a nadie más.

iii)       El verdadero problema es la capacidad del sistema de salud.

El tener a la mayoría de la población en la casa está dando tiempo al gobierno colombiano para ampliar la capacidad del sistema, mediante más camas y equipo de asistencia respiratoria. Se están habilitando clínicas y hospitales que estaban cerrados e incluso, el enorme espacio del Centro de Ferias de Bogotá, está siendo adaptado como sitio de atención.

Ahora la pregunta del título de esta hoja ¿Tiene el país la capacidad económica para mantener esta estrategia?

Lo primero que se nos viene a la cabeza es que estamos pensando en capacidad para ampliar el sistema de atención de emergencia respiratoria.

Aquí el problema es que resulta difícil conocer cuál debe ser la ampliación. Los datos publicados en varios medios dicen que la capacidad  del sistema de salud en Colombia es de entre 1,5 y 1,7 camas por mil habitantes de atención, mientras que Nueva York, Madrid o Italia tiene 5 a 10 veces más capacidad y sin embargo han sido superados rápidamente por la pandemia.

Parece difícil que Colombia tenga la capacidad económica, humana y logística para lograr –aún con sistemas temporales y mínimos de emergencia- llevar su capacidad a más allá del doble o triple que el actual. Así, que la única solución sigue siendo evitar el pico, mediante el aislamiento máximo.

Sin embargo, y aquí la pregunta clave: ¿Tiene el país la capacidad económica para mantener el aislamiento por más de un par de semanas? En los primeros días de aislamiento se ha visto ya que existe un número de personas que no tienen ninguna capacidad económica para subsistir sin ingreso un solo día. La solución ha sido prometer y proveer (aunque a una velocidad aún mucho menor de lo requerido) de ingresos de emergencia y mercados básicos. Se tiene proyectado beneficiar con ingresos básicos de emergencia a unas 3 millones de familias pobres inscritas en los sistemas oficiales de identificación de beneficiarios (familias en acción, adulto mayor, Sisben, reinsertados, etc.) y con mercados muy básico a un millón de familias no inscritas en ningún sistema (población de la calle e inmigrantes venezolanos, principalmente)

Es claro que, a medida que se alargue el período de aislamiento crecerán, a tasas exponenciales, las familias que requieren asistencia; es poco probable que esta asistencia de emergencia sea suficiente para el periodo de aislamiento definido en el Decreto 457 y ya se habla de una alta probabilidad de su extensión hasta mayo o junio. No es claro es que el país tenga la capacidad para entregar la asistencia que requieran 6,5 millones de familias, el 50% de las familias colombianas, que estimo serían las que requerían asistencia, si el aislamiento se alarga más de 30 días.

Si no hay la asistencia requerida el panorama es bastante negro: habrá saqueo a comercios y un drástico incremento de la inseguridad como asaltos a personas y residencias, y en general incremento de la violencia. El hambre trae violencia, como lo muestran las cifras de Caracas, la ciudad más violenta de toda Latinoamérica, aun sin una medida como el aislamiento total.

Siendo ese el panorama, y a menos que se identifique como evitarlo, puede ser mejor camino reducir paulatinamente el aislamiento total, comenzando por todos los municipios pequeños a los cuales no ha llegado la pandemia (muchos de ellos de los más pobres del país), estableciendo en su lugar,  alta restricción de movimiento entre municipios y luego seguir con las ciudades mayores, con medidas como pico y cédula con no más del 20% de la población saliendo cada día o con restricciones de movimiento zonal, con alto monitoreo de los brotes de contagio zonal que vayan resultando.

¡Creo que el país no resistirá económicamente este aislamiento total más allá de 30 días!



1 comment:

Mauro Lozano said...

Excelente artículo.
Pandemia vs hambruna